martes, 28 de septiembre de 2010

8 años

Allí estaba ella, sentada en aquel banco dónde se habían visto por última vez 8 años atrás. Allí estaba ella, con su pelo enmarañado y su frondosa mirada inundada de recuerdos. Miraba al suelo, como siempre solía hacer, sus manos jugueteando con un trocito de papel descubrían cuán nerviosa estaba.
No quería acercase, prefería estar a 30 metros de distancia para así, poder continuar observando su belleza en silencio, pensando que, al fin y al cabo, el tiempo apenas había transcurrido para ella, continuaba tan cautivante como la primera vez que se cruzaron por los pasillos del instituto, tan fascinante... De repente, recuerdos, momentos del pasado vuelven a mi mente como si se tratara de un flash-back: Sonrisas, besos con sabor a sal bajo un sol abrasador, discusiones y peleas seguidas de abrazos inmensos, infinitos... Despedidas, no, una despedida... La última de todas, en aquel mismo lugar. Sin percatarse, sumergido en sus pensamientos, ella le mira y se le acerca, pero no corre apresurada como solía hacer años atrás. En esta ocasión es diferente, camina pausada intentado aparentar tranquilidad, pero el papel entre sus manos la delata una vez más. Se para a una distancia prudencial con una sonrisa en los labios que le sale sola.



- Estarás agotada.
- ¿Yo?
- Tú, sí, tú.
- ¿Por qué?
- Has estado ocho años agitando mis pensamientos... He intentado hacerte parar, pero, como de costumbre no hay quien te haga cambiar de opinión.

Un silencio los envuelve y ella se acerca, se acerca tanto que ya no hay distancia, ni por muy pequeña que sea, que los pueda separar.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Casi al instante


La lluvía golpeaba con fuerza los tejados de la ciudad. Era la primera tormenta del otoño y el olor a tierra mojada había invadido las calles.
Mientras Manuel asomado a la ventana miraba a ninguna parte, se sorprendió a si mismo sonriendo al recordar a Sofía. Conoció a Sofía unos meses atrás. Tenía el pelo de un color cobrizo y una sonrisa de luz de luna. Hace un par de noches sus miradas se encontraron por casualidad y ambos sonrieron, casi al instante.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Almas desconocidas

Un hombre con semblante triste y aspecto derrotado caminaba por las calles encharcadas de la ciudad en una noche sin luna. Parecía como si le hubieran arrebatado de las manos todo aquello que poseía en el mundo y se lo hubieran llevado para siempre.
Al mimso tiempo, al otro lado de la ciudad, una joven de cabellos rubios sentada frente al mar apuraba las últimas caladas de un cigarro que hubiera deseado que fuera eterno.
Eran almas desconocidas. Puede que en alguna ocasión se cruzarán por alguna calle, o compartieran incluso vagón en el metro, pero continuaban siendo extraños el uno para el otro. Aún así tenían más en común de lo que jamás hubieran imaginado.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Re-cuerdos

Ahora que habían pasado tantos años lo que le quedaba de él eran sólo recuerdos. Recuerdos tan lejanos que parecían de otra vida, e incluso a veces se le cruzaba por la mente la idea de que estaba recordando un sueño y no la realidad.
Sentada en el salón, en un viejo sillón (casi tanto como lo era ella), viendo pasar la vida por delante de sus ojos humedecidos por las lágrimas, pensaba en él. En él y en los paseos por la ciudad que compartían, en la manera en que sonreía cuando la hacía enfadar, en su modo de caminar cuando tenía prisa, en su mirada, sobretodo en su mirada.
Le encantaba sumergirse en su mirada.

sábado, 11 de septiembre de 2010

ténèbres

Era un día tan brillante como la luz de una estrella en la noche la última vez que la vió. Su último beso le dejó un sabor agridulce en los labios del que, por mucho que pasara el tiempo, jamás consiguió deshacerse. A partir de aquel momento, los días se tornaron un poco más grises a medida que pasaba el tiempo, hasta que él se vio sumido en la más grande oscuridad.