sábado, 11 de septiembre de 2010

ténèbres

Era un día tan brillante como la luz de una estrella en la noche la última vez que la vió. Su último beso le dejó un sabor agridulce en los labios del que, por mucho que pasara el tiempo, jamás consiguió deshacerse. A partir de aquel momento, los días se tornaron un poco más grises a medida que pasaba el tiempo, hasta que él se vio sumido en la más grande oscuridad.