viernes, 15 de junio de 2012

Timor, timoris




Mis pensamientos naufragan siempre en tus orillas, en las de tu mirada. Pero... ¿y si no las encuentran? 
Huérfanos de tus ojos, mis pensamientos navegan a la deriva por la inmensidad de un mar de recuerdos y canciones tristes que no dejan de resonar en mis oídos, que no paran de recordarme que ya no estás. Uff...  No estás. Cada vez que lo pienso, un escalofrío me sacude fríamente los huesos y me eriza la piel. 
Tengo miedo, siendo sincera, estoy aterrorizada... ¿Y si tus orillas están tan lejos que ya son inalcanzables?

miércoles, 6 de junio de 2012

In-somnio

Tenía la ventana abierta de par en par y, como cada noche, la luz que salía de la ventana de enfrente captaba su atención. No se apagaba hasta bien entrada la madrugada. Le hubiera gustado conocer al extraño que se escondía tras aquellas cortinas diáfanas, al fin y al cabo, era como su compañero de insomnio, o al menos, eso le gustaba pensar a ella para sentirse un poco menos sola en una ciudad que dormía desde hacía ya muchas horas. 
¿Qué le impediría conciliar el sueño a esa silueta desconocida? Tal vez, como ella, creía que de noche, cuando el silencio se adueña de las calles y la oscuridad cubre la urbe muda, todo es siempre más bello, más puro. O tal vez no, y simplemente se trataba de algún adicto a la pornografía barata que esperaba a que su mujer se durmiera para poder disfrutar de su pequeño secreto sin unos ojos amenazantes acechándole por la espalda. Da igual. A ella le bastaba con pensar que tenía un compañero de insomnio, alguien con quien convivir en las noches de calor sin llegar a compartirlas del todo, alguien que mantendría la luz encendida hasta bien entrada la madrugada... Entre pensamientos, apuraba las últimas caladas de un cigarrillo que hubiera deseado que fuera eterno, mientras el humo se desvanecía en el cielo oscuro la luz de enfrente se apagó haciendo desaparecer al extraño noctámbulo, al desconocido compañero de insomnio... Hasta la noche siguiente, cuando se volverían a encontrar en la soledad nocturna de una ciudad dormida.