martes, 28 de septiembre de 2010

8 años

Allí estaba ella, sentada en aquel banco dónde se habían visto por última vez 8 años atrás. Allí estaba ella, con su pelo enmarañado y su frondosa mirada inundada de recuerdos. Miraba al suelo, como siempre solía hacer, sus manos jugueteando con un trocito de papel descubrían cuán nerviosa estaba.
No quería acercase, prefería estar a 30 metros de distancia para así, poder continuar observando su belleza en silencio, pensando que, al fin y al cabo, el tiempo apenas había transcurrido para ella, continuaba tan cautivante como la primera vez que se cruzaron por los pasillos del instituto, tan fascinante... De repente, recuerdos, momentos del pasado vuelven a mi mente como si se tratara de un flash-back: Sonrisas, besos con sabor a sal bajo un sol abrasador, discusiones y peleas seguidas de abrazos inmensos, infinitos... Despedidas, no, una despedida... La última de todas, en aquel mismo lugar. Sin percatarse, sumergido en sus pensamientos, ella le mira y se le acerca, pero no corre apresurada como solía hacer años atrás. En esta ocasión es diferente, camina pausada intentado aparentar tranquilidad, pero el papel entre sus manos la delata una vez más. Se para a una distancia prudencial con una sonrisa en los labios que le sale sola.



- Estarás agotada.
- ¿Yo?
- Tú, sí, tú.
- ¿Por qué?
- Has estado ocho años agitando mis pensamientos... He intentado hacerte parar, pero, como de costumbre no hay quien te haga cambiar de opinión.

Un silencio los envuelve y ella se acerca, se acerca tanto que ya no hay distancia, ni por muy pequeña que sea, que los pueda separar.