domingo, 27 de marzo de 2011

SIN ELLA

Se marchó dejando tras de si, tan sólo, el vacío que deja el cerrar de una puerta. Desde entonces la luz de sus ojos verdes quedó ahogada por las lágrimas que empezaron a brotar de su mirada. Nunca más se atrevió a dejar entrar a nadie por esa puerta, detrás de la que ella desapareció sin dejar rastro. Es lo mejor para ti, sus palabras resonaban en su cabeza una y otra vez... Había dejado de ser lo que siempre había sido, se había convertido en una endeble silueta que vagaba ausente por las calles de una ciudad egoísta. Siempre rondaba por su cabeza la misma pregunta ¿Cómo vas a saber tú qué es lo mejor para mí?