lunes, 21 de marzo de 2011

swim, swam, swum

Perdida en su mirada, deseaba encontrar una salida, pero no había forma de lograrlo. Cada vez que encontraba una salida esta desaparecía como por arte de magia. Por eso, tuvo que aprender a nadar (para no ahogarse en sus ojos, claro). Así que paso mucho tiempo nadando sin parar. Un día empezó a helarse el mar en el que había nadado durante tanto tiempo, tanto que ya no recordaba (o no quería recordar) cuando empezó a hacerlo. Pensó que moriría ahogada en aquella fría mirada pero no desistió y al final pudo encontrar una salida, que esta vez no se desvaneció.