martes, 15 de abril de 2014

Curar la amnesia

La magia de tener ganas de volver a los sitios en los que una nunca ha estado… O quizás fuera la maldita amnesia que me estaba jugando otra de sus malas pasadas una vez más. El caso es que, por muy raro que pudiese parecer, hacía mucho tiempo que quería volver a aquel lugar a pesar de no haberlo pisado nunca antes. En aquella habitación todo era silencio (ya se sabe que el deseo siempre es hacia dentro), la ciudad también callaba, aunque me atrevería a decir que no por las mismas razones que nosotros, y al fondo estaba la luz, tibia y anaranjada. Me gustaba como, con tus manos desconocidas, ibas cubriendo poco a poco y con sumo cuidado mi desnudez; sin darte cuenta dejabas huellas imperceptibles, casi invisibles para marcar el camino de vuelta a empezar, que seguías religiosamente una y otra vez con unas manos cada vez menos extrañas. Tanto ir y venir chocaste sin querer con el punto de no retorno y ahora no me paro de preguntar: ¿Es magia tener ganas de volver a sitios en los que una ya ha estado?