jueves, 1 de diciembre de 2011

Siempre acababa volviendo. "Ésta será la última vez" se decía para sí cada vez que atravesaba el umbral de la puerta, "no volverá a pasar" insistía. Pero siempre sucedía otra vez. No podía evitarlo. Tenía una fuerza de atracción imposible de resistir, tan fuerte que ni respondía las leyes de la física. Había veces que se avergonzaba, otras, sin embargo, se negaba a creer que fuera real y había momentos en los que ni él mismo se lo creía.
El amor es caprichoso y Daniel estaba comprobando estos últimos meses lo que esta frase significaba. El día que vió a Julio por primera vez, Daniel llegó a casa llorando. El día que lo vió por última, también.