viernes, 16 de septiembre de 2011

Bum

Su rostro enrojece tímidamente al contacto con su piel. El cruce de miradas le anuda el estómago de tal manera que las mariposas que en él revoloteaban se ven obligadas a huir de allí. Sus labios se encuentran, furtivos, como dos amantes que han estado separados por una larga distancia durante un largo tiempo. Y entonces ella se acuerda del día en que sus vidas chocaron la una con la otra, así, de frente, sin avisar... ¡Bum!