domingo, 18 de julio de 2010

casualidades

Alice se moría por un beso de Jane desde hacía mucho tiempo. Pasaba noche y día pensando en su piel pálida que se enrojecía al sol, en el sonido de su risa, en sus cabellos negros como el carbón y en su mirada azul e immensa como el mar. Hacía lo imposible por pasar cerca de ella y que ésta invertiera unos minutos de su vida hablándole de cualquier tontería, y así acabaran pasando la tarde juntas. Alice sabía que Jane estaba prometida con un chico llamado Michael y que muy pronto se casarían, se irían de luna de miel, se comprarían una casa y tendrían hijos y posiblemente también un perro. Por esta razón se alimentaba de esos pequeños momentos junto a ella, no podía aspirar a conseguir nada más, ya llegaría el momento de pasar página. Una tarde de otoño, Alice fue a casa de Jane, entró en el dormitorio, y allí estaba ella, preciosa como siempre y sonriendo como nunca:
- ¿Por qué has tardado tanto?
Alice extrañada balbuceó:
- Pe... Pero si apenas he tardado unos minutos...
Entonces, Jane se acercó a una distancia casi inexistente de sus labios y en voz baja le susurró:
- Para mí ha sido una eternidad.
Y sin que Alice pudiera reaccionar, Jane la besó. Fue el mejor beso de sus vidas.
Y esque Jane se moría por un beso de Alice desde hacía mucho tiempo.