domingo, 12 de junio de 2011

Recorridos

Me deslizo por tu espalda, sigo el camino que tu columna vertebral me marca hasta llegar al sur de tu cuerpo. Subo hasta tus ojos y me zambullo en ellos.

Entonces, tu voz titilante acaricia mis oídos, llega a mi mente y casi sin que me de cuenta, empapa mi corazón.