lunes, 15 de noviembre de 2010

Vesprades de tardor

Las tardes de otoño me recuerdan irremediablemente a ti.
Caminando sobre un manto anaranjado, el viento alborota mi pelo y escondo mis manos en los bolsillos mientras pienso dónde estarás. Ahora tu ausencia se me antoja más difícil que nunca, oigo tus pasos venir hacia mí, pero nunca llegan, te veo en todas partes, pero no estás en ningun sitio, el eco de tu voz resuena en mis oidos, pero resulta ser el sonido de un viejo recuerdo.
Empieza a anochecer, vuelvo hacía casa y el azul del cielo poco a poco se vuelve oscuro, casi tanto que parece negro, y lo confundo con tu pelo. Enfrascada en mis pensamientos, sin prestarle atención a la realidad, tropiezo con algo. Mejor dicho, con alguien, levanto la cabeza y ahí estás... Con tu pelo emmarañado, con tu peligrosa mirada, peligrosa porqué me atrapa y no me suelta, con tu cálida sonrisa...
Pero... ¿Dónde has estado?